La Cervecería Santa Bárbara, fundada el 17 de octubre de 1815, es mucho más que un bar histórico: fue la primera fábrica de cerveza de Madrid y el origen de una tradición que ha acompañado a la capital durante más de dos siglos. Su primera fábrica se estableció en el número 2 de la calle Hortaleza, donde comenzó a elaborar y distribuir cerveza de forma local, marcando el inicio de la cultura cervecera madrileña.
A diferencia de otros negocios de su tiempo, Santa Bárbara nació con una doble vocación: la de producir cerveza propia y, más adelante, crear una red de cervecerías donde disfrutarla. Así, su historia combina la labor artesanal de una fábrica con el espíritu social de los bares que han marcado la vida madrileña desde el siglo XIX.
A comienzos del siglo XX, la marca amplió su presencia abriendo su primer despacho de cerveza en 1900, y posteriormente, en 1947, la cervecería La Cruz Blanca, ubicada en la calle Alcalá, dentro de la icónica Casa de las Bolas. En 1969, inauguró el célebre Pub Santa Bárbara en la calle Fernando VI, que pronto se convirtió en punto de encuentro de tertulias, vecinos y amantes de la buena cerveza. Más tarde, en 1981, sumó otro local en la calle Capitán Haya, consolidando una red de establecimientos que definieron parte de la vida social de la ciudad.
Esta expansión hizo de Santa Bárbara una de las pocas cervecerías madrileñas que combinó producción, distribución y consumo propio, algo que la convirtió en referente cultural y cervecero. Aunque algunos de sus locales cerraron —entre ellos, el emblemático de Fernando VI en 2016—, la marca mantiene su histórico establecimiento en la Plaza de Santa Bárbara, donde aún hoy se sirve su cerveza tradicional.
El legado de Santa Bárbara convive con otros homenajes contemporáneos a la tradición cervecera de Madrid, como “Viejo Madrid” de La Cibeles, una reinterpretación moderna de la historia cervecera local. Pero ninguna ha alcanzado el peso histórico y emocional de esta pionera que, desde 1815, forma parte del corazón de la capital.
En este recorrido por la historia de la cerveza madrileña también destaca el antiguo complejo industrial El Águila, inaugurado en 1912 y diseñado en estilo neomudéjar, que fue otra de las grandes fábricas cerveceras de la ciudad y que hoy funciona como centro cultural protegido como Bien de Interés Cultural.

