Los madrileños mantienen una valoración claramente positiva de su ciudad. Vivir en Madrid obtiene un notable alto, un 7,7 sobre 10, según la última Encuesta de Calidad de Vida y Satisfacción con los Servicios Públicos, elaborada a partir de casi 8.600 entrevistas realizadas entre septiembre y octubre de 2025 en todos los distritos. El dato consolida una percepción estable y generalizada de bienestar urbano, similar a la registrada el año anterior.
La encuesta refleja un grado de satisfacción elevado en toda la capital, con diferencias moderadas entre distritos. Salamanca encabeza el ranking con una puntuación superior al 8, seguido por Chamartín, Barajas y Hortaleza. En el otro extremo, Puente y Villa de Vallecas, Vicálvaro y Tetuán obtienen las notas más bajas, aunque en todos los casos por encima del 7, lo que confirma una valoración homogénea y positiva del conjunto de la ciudad.
La calidad de vida en Madrid mantiene una nota media de 6,9, sin variaciones significativas respecto a los últimos cuatro años. La capital también refuerza su imagen como ciudad inclusiva: mejora la percepción como entorno amigable para la infancia, que alcanza el 7, y conserva valoraciones favorables en diversidad LGTBI. En cambio, la percepción es algo más baja en lo relativo a adolescencia y personas mayores, ámbitos donde los encuestados detectan mayor margen de mejora.
Donde sí se aprecia un cambio claro es en las preocupaciones ciudadanas. La vivienda se afianza como el principal problema para los madrileños y gana peso de forma contundente: más de la mitad de los encuestados la sitúan entre los tres grandes retos de la ciudad, un salto notable respecto al año anterior. La sanidad ocupa el segundo lugar y, por primera vez, el coste de la vida irrumpe entre las principales inquietudes, reflejando el impacto de la inflación en la economía doméstica.
En paralelo, pierden relevancia problemas que durante años coparon el debate urbano. El tráfico, la contaminación y la limpieza descienden de forma significativa en la lista de preocupaciones, lo que sugiere una mejora percibida o, al menos, una menor urgencia frente a otras cuestiones más ligadas al bolsillo.
Los servicios municipales salen bien parados del examen ciudadano. Los cuerpos de emergencia lideran las valoraciones, con los Bomberos a la cabeza, seguidos de SAMUR-Protección Civil y SAMUR Social. También destacan equipamientos culturales como bibliotecas y teatros, el transporte público y la información turística. Solo tres ámbitos suspenden: la promoción pública de vivienda, la actuación frente a la ocupación ilegal y las ayudas a pymes y autónomos.
En movilidad, el transporte público consolida su protagonismo. El metro sigue siendo el medio más utilizado, mientras que el autobús urbano gana usuarios y el coche particular continúa perdiendo peso. El uso de Cercanías crece, aunque sigue siendo minoritario.
La seguridad mantiene una percepción estable, con una nota notable durante el día y un aprobado justo por la noche. En cuanto a la gestión institucional, el Ayuntamiento de Madrid se sitúa como la administración mejor valorada, mejorando su puntuación respecto al año anterior.
En conjunto, el sondeo dibuja una ciudad bien valorada por quienes la habitan, pero con un desafío claro y persistente: garantizar el acceso a la vivienda en un contexto de precios al alza y creciente presión sobre el coste de la vida.

