El consumo de drogas asociado a prácticas sexuales de riesgo dispara los contagios, mientras la Comunidad de Madrid refuerza sus políticas preventivas con la compra masiva de preservativos y lubricantes.
Madrid se enfrenta a un preocupante repunte de las infecciones de transmisión sexual (ITS), que han crecido un 54% en tan solo un año, según datos de la Comunidad de Madrid. Este incremento alarmante está estrechamente vinculado al fenómeno del Chemsex, una práctica que combina el consumo de drogas con relaciones sexuales prolongadas y de alto riesgo, y que se está consolidando como una de las principales causas de la expansión de estas enfermedades en la región.
El centro sanitario Sandoval, especializado en la prevención, diagnóstico y tratamiento de ITS, ha sido contundente: sólo los casos de gonorrea se han duplicado entre 2023 y 2024, marcando un aumento del 100%. Este centro, con casi un siglo de trayectoria, se ha convertido en una referencia nacional, con más de 85.000 pruebas anuales y más de 6.500 diagnósticos positivos cada año.
Ante esta situación, la Comunidad de Madrid ha anunciado medidas concretas dentro de su Plan de Prevención y Control de las ITS y el VIH. Durante 2025, el Gobierno regional adquirirá 3.870.000 preservativos tanto masculinos como femeninos y 700.000 unidades de lubricante, con el objetivo de frenar la propagación del virus del VIH y otras infecciones de transmisión sexual.
Este material será distribuido en centros de Atención Primaria y Especializada, así como en dispositivos municipales de salud, Centros de Atención a Drogodependientes y entidades sociales que trabajan con colectivos especialmente vulnerables a estas infecciones.
Madrid cuenta con una red de centros especializados en la atención integral de las ITS, pero el crecimiento sostenido de los contagios pone de manifiesto la necesidad urgente de reforzar la educación sexual, la prevención activa y el acceso universal a recursos sanitarios.
La epidemia silenciosa de las ITS, alimentada por el Chemsex y la relajación en el uso de métodos de protección, obliga a redoblar esfuerzos en todos los frentes: sanitario, social y educativo.

