Los usuarios de la piscina cubierta del Centro Deportivo Municipal Marqués de Samaranch, en Arganzuela, recibieron la semana pasada un correo electrónico de la dirección del centro comunicándoles que la instalación cerrará el próximo 19 de octubre por obras. El aviso llegó pocas semanas después del inicio de los cursos de natación, a principios de septiembre, y sin que los usuarios hubieran sido informados de la situación en el momento de formalizar su matrícula.
Las obras, que la dirección describe como actuaciones que deben acometerse cuanto antes, incluyen la reforma total de vestuarios y aseos, la instalación de duchas en el área de la piscina cubierta, reparación del pavimento del pabellón y de la acera de acceso a vestuarios del campo de fútbol, renovación de las instalaciones térmicas de las pistas deportivas exteriores, instalación de iluminación para el área del CUBO GYM, sustitución de puertas y varias reparaciones en zonas exteriores. El plazo previsto es de tres meses.
El propio correo recoge la pregunta que se hacen los afectados: por qué octubre y no el verano. Desde la dirección se explica que no fue posible iniciar las obras en verano porque no confluyeron los factores necesarios, y que tampoco pueden aplazarse al verano siguiente porque tampoco confluirán entonces los factores imprescindibles.
Varios usuarios han trasladado su malestar a la SER. Ángela apuntó a su hijo de 4 años a principios de mes, superó el periodo de adaptación y ahora se encuentra con las clases cortadas a mitad de trimestre. Ha buscado plaza en otros centros deportivos municipales sin encontrar hueco, con listas de espera interminables. Ruth está en la misma situación: su hija de tres años empezó el 2 de septiembre con clases dos días a la semana y se ha encontrado con el cierre sin margen para buscar una alternativa. Susana, vecina de Arganzuela y usuaria del centro, cuestiona que se hayan planificado los trabajos sin valorar su impacto en el calendario de actividades y duda de que las obras se completen en el plazo de tres meses previsto.
Fuentes municipales explican que se trata de una obra que requiere un proyecto de ejecución y una tramitación administrativa cuyos tiempos no se conocían de antemano, lo que impidió avisar a los usuarios con más antelación hasta que se supo la fecha de inicio.
