En la plaza del Molino 7, en el distrito de Arganzuela, funciona la Oficina de Objetos Perdidos del Ayuntamiento de Madrid, el destino final de las pertenencias extraviadas en la ciudad. Solo en 2025 llegaron más de 78.000 artículos, la mayoría procedentes del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, aunque también de estaciones de tren, autobuses urbanos y cualquier otro espacio público. Entre lo que acaba allí hay de todo: llaves, audífonos, televisiones, instrumentos musicales, videoconsolas, dispositivos electrónicos e incluso décimos de lotería.
Los funcionarios clasifican y almacenan el material a la espera de que su dueño lo reclame, algo que ocurre en muy pocas ocasiones. Cuando un objeto lleva dos años sin ser reclamado, pasa a titularidad municipal. El Ayuntamiento intenta primero reutilizarlo en otros servicios municipales y, si no encuentra destino, lo saca a subasta. El sistema, en funcionamiento desde junio de 2024, contempla dos categorías: joyas, dispositivos electrónicos y otros objetos por un lado, y vehículos y elementos municipales en desuso por otro.
En menos de dos años, más de 4.700 particulares y empresas han realizado más de 28.000 pujas en tres subastas celebradas hasta la fecha, generando cerca de 1,4 millones de euros. La última se desarrolló entre el 22 de abril y el 7 de mayo de 2026 y subastó 200 vehículos del parque móvil municipal. Antes de que acabe 2026 están previstas dos subastas más: una con 5.103 artículos procedentes de objetos perdidos y dispositivos electrónicos, y otra con 35 elementos municipales en desuso como maquinaria agrícola, impresoras industriales y cargadores eléctricos. Las subastas se gestionan a través de portales especializados como International Auction Group.
La actividad está regulada por la Ley de Economía Circular de la Comunidad de Madrid de 2024, que apuesta por alargar la vida útil de materiales y productos a través de la compraventa de segunda mano.
