La Estación de las Delicias, la primera estación ferroviaria construida con carácter definitivo en Madrid, se prepara para una transformación profunda. Adif, propietaria de las instalaciones, ha puesto en marcha el proyecto de reforma que ahora tramita el Ayuntamiento de Madrid y que prevé una inversión de 44 millones de euros, IVA incluido, una cifra muy por encima de los 14,5 millones estimados inicialmente cuando se planificó la intervención.
El proyecto es obra del estudio de arquitectura GVG, ganador de un concurso organizado en 2020 por el Ministerio de Transportes entre varios estudios. Desde entonces, GVG ha redactado el Plan Director del entorno en 2022 y el proyecto de reforma que ahora sale a información pública. Si la tramitación sale adelante, también dirigirá las obras.
La estación fue inaugurada en marzo de 1880 bajo proyecto del ingeniero Cachelieusue con un presupuesto de tres millones de pesetas. Su nave central, levantada sobre estructuras de hierro, tiene 175 metros de longitud y 35 metros de ancho y fue en su momento la más espectacular de la capital. Las estaciones que la precedieron, la de Mediodía y la del Norte, tenían carácter provisional y acabaron destruidas por distintos incendios. Delicias fue también escenario cinematográfico: en el verano de 1965 sus instalaciones se transformaron en Moscú para el rodaje de Doctor Zhivago, la superproducción dirigida por David Lean que ganó cinco premios Óscar.
La estación dejó de funcionar como tal en 1971 y desde 1984 alberga el Museo del Ferrocarril, uno de los espacios expositivos más visitados de Madrid, con 115.008 visitantes el año pasado. El edificio mantiene abierto un expediente para su declaración como Bien de Interés Cultural con categoría de monumento, lo que el proyecto deberá tener en cuenta en todas sus fases.
El propio proyecto reconoce que los valores del edificio histórico están “desfigurados debido a cambios en aspectos funcionales poco sensibles respecto al proyecto original”. La reforma busca revertir esa situación eliminando las entreplantas y elementos añadidos con el tiempo, recuperando accesos originales, el jardín de la fachada norte y el quiosco de entrada, y restaurando el vestíbulo para asemejarlo al diseño original. Como resultado, el antiguo Edificio de Viajeros reduciría su superficie de los 15.393 metros cuadrados actuales a los 13.463 metros cuadrados. La intervención también incluye una profunda renovación de fachadas, carpinterías, cubiertas y espacios interiores, actualmente muy deteriorados en algunos puntos.
La reforma alcanzará también a la Nave de Fomento, un edificio anexo construido entre 1945 y 1946 que fue utilizado en los años noventa como depósito documental del ministerio del mismo nombre, aunque nunca fue de su propiedad. Esta nave pasará de los 1.251 metros cuadrados actuales a los 1.441 metros cuadrados y albergará un volumen con graderío que generará dos auditorios a ambos lados, uno cerrado y otro abierto a una zona de trabajo, con espacios de reuniones, aseos y almacén en la planta inferior.
Las obras se ejecutarán en varias fases para proteger los vehículos históricos expuestos en el museo durante los trabajos. El proyecto completa la intervención con la mejora del bulevar de la calle Párroco Eusebio Cuenca, donde estaban las antiguas vías de acceso y que el propio documento describe como un espacio con “aspecto desolador”, con exceso de vehículos y dificultades de accesibilidad. El Plan Director propone convertirlo en una plaza peatonal frente al vestíbulo de entrada y mejorar la conexión entre los distintos edificios eliminando vallas y construcciones intermedias.
