jueves, octubre 8, 2026
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La carta viral de un vecino de Arganzuela que lleva la ironía al límite para denunciar situaciones de su comunidad

Un vecino de una urbanización de Arganzuela ha colgado en el portal de su edificio una carta que se está compartiendo en redes y que no tiene desperdicio. En tono completamente irónico, el autor arranca dando las “gracias” a quienes describe como “nuestros verdaderos señores feudales: la Mente Colmena de Padres de la Urbanización”, a quienes califica de “vecinos de primera categoría que han tenido a bien darnos cobijo al resto de parias sin hijos”.

Porque, aclara el autor, seamos claros: la urbanización no es de la comunidad, es suya. El resto son, en sus propias palabras, “inquilinos de segunda división a los que permiten habitar en su feudo por pura caridad cristiana”.

El grueso de la queja se centra en los horarios nocturnos. La piscina cierra a las nueve según las normas escritas, pero los niños siguen en ella a las once y media de la noche “gritando como si estuvieran poseídos por el demonio”. El vecino se pregunta con sarcasmo: “¿Quién necesita dormir ocho horas cuando puedes disfrutar del dulce sonido de un niño pegando gritos mientras sus padres están bebiéndose el quinto gintonic a voces en la hierba?” Y concluye que ya ni usa el despertador: “Me despierto cuando a la patrulla infantil le sale de los cojones. Nos dicen exactamente a qué hora nos acostamos. Faltaría más.”

Lo mejor, dice, ha sido la valiosa lección de convivencia que le han dado: “Señores, las normas comunitarias son un concepto abstracto. Aquí no hay ley.” Y añade, con agradecimiento sincero: “Nos han abierto el resto.”

Porque si la zona común es la jungla, él no va a ser menos. Y así ha elaborado la agenda comunitaria para la semana que viene:

Lunes y martes: paseo de mascotas sin bolsa. Los perros y gatos vienen a defecar libremente en el césped. “¿Por qué recogerlo? Es abono orgánico para los niños que corretean descalzos a las doce de la noche.”

Miércoles: tirada libre de basura. Cubos fuera. “Si la piscina es una piscina, el jardín ahora es un vertedero vintage.”

Jueves: noche de vicios y botellón. DJ, un par de cajas de litronas y marihuana de la buena. “Si sus hijos pueden gritar a las 23:30, mi colega DJ puede pinchar techno a las cuatro de la mañana. Igualdad ante todo.”

Viernes y fin de semana: las zonas comunes se reservan para lo que cada vecino quiera hacer con ellas. “Si tu vicio es no acostar a tus hijos y gritar como un cosaco, el mío es el exhibicionismo. ¡Todos a disfrutar del espacio común!”

La carta termina con un mensaje de despedida tan cargado de ironía como el resto: “Solo quería deciros eso: gracias. Gracias por demostrarnos que las normas son para los débiles. A partir de hoy, nos vemos en el patio… eso sí, no olvidéis traeros los tapones, las bolsas para la caca y la correa de cuero para la fiesta del viernes.”

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