sábado, julio 20, 2024
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El origen del nombre de Arganzuela

En el entramado histórico y legendario de Madrid, se destaca un nombre con gran arraigo y significado para sus habitantes: Arganzuela. Enraizada en la memoria colectiva de la capital, su origen se halla inmerso en el pasado siglo XV, y aunque existen diversas versiones, dos de ellas se erigen como las más prominentes.

Una de estas hipótesis conduce hacia el gentilicio de los nuevos pobladores provenientes de Arganda del Rey, quienes se asentaron en la región, dando lugar a un pequeño enclave conocido como «Arganduela» o «Arganzuela».

Sin embargo, hay otra versión que, aunque más prosaica, se entrelaza con ciertos rasgos legendarios, sumándole un toque de misterio y encanto. En esta narrativa, se menciona a un labrador acomodado conocido como el «Tío Daganzo», originario de la localidad de Daganzo. Su hija, Sancha, reconocida por su belleza y seducción, era apodada «Sanchica» o «Dazanzuela» por ser la descendiente del mencionado labrador. Aunque parte de los relatos sobre ella podrían ser invenciones, se sostiene que el mal uso del mote de la joven la condujo a ser vinculada con la zona de «Daganzuela», que eventualmente evolucionó hasta ser denominada «Arganzuela».

Además, una leyenda apasionante, aunque más fabulosa, se teje en torno al nombre. Cuenta la historia que la Reina Isabel la Católica, mientras paseaba cerca del río Manzanares, se sintió abrumada por la sed. En ese momento, encontró a una joven llamada Sanchica, hija de un alfarero oriundo de Daganzo, quien llevaba consigo un cántaro de agua para su padre. Al solicitarle a la niña un poco de agua, esta dejó escapar una lágrima de emoción, lo que conmovió profundamente a la reina. Como agradecimiento, Isabel la Católica ordenó a su séquito llenar tres veces el cántaro con agua y rociar con ella el perímetro de la tierra en la que se encontraban. En un gesto generoso, la reina otorgó a la niña la parcela de tierra como dote, convirtiéndola en la «Daganzuela», que con el tiempo derivó en la «Arganzuela».

Aunque las versiones difieran, lo cierto es que Arganzuela es un nombre arraigado en la historia y el folclore de Madrid. Con sus múltiples matices y conjeturas, esta denominación sigue encarnando una parte significativa de la esencia de la capital española. De esta manera, Arganzuela perdura como un vínculo con el pasado que se mantiene en el corazón de quienes la habitan y la recorren.

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